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viernes, 20 de abril de 2012

Una ONG prepara a un grupo de personas con discapacidad intelectual para trabajar como creativos

 Yorokobu (19/04/2012)


Constantin nunca fue a la escuela. Nadie le llevó. ¿Por qué descubrir a un discapacitado físico y mental el mundo fascinante de la cultura? Total, si a este joven rumano (que, por cierto, aprendió español únicamente viendo televisión) nadie le pide su opinión. Nunca.

Esa situación se repite a menudo. Las personas con discapacidades rara vez son tenidas en cuenta. No es fácil encontrar un puesto de trabajo para ellas ni se toman sus ideas demasiado en serio en ambientes laborales.

Pero no todo el mundo lo ve así. Hay quien piensa que las personas con minusvalías psíquicas también pueden ser creativas e innovadoras.

Francisco Martínez-Ros conoce desde hace tiempo a muchas personas así. Su hermana es una de ellas. Un día, hace dos años, en una cena, saltó a la mesa el tema de la inserción laboral. “Algo se me rompió por dentro”, indica el coach. “Pensé: ¿A qué trabajos puede optar mi hermana? Estos individuos son discapacitados porque los demás asumimos que no son válidos”.

Pero si cambia el punto de mira, lo que se ve es muy distinto. “Podemos crear ambientes en los que esta discapacidad sea una ventaja”, dice Martínez-Ros. “Es cuestión de construir el ambiente adecuado”.

Dicho y hecho. Martínez comenzó a colaborar con Bona Gent, una ONG dedicada a “mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y sus familias”, en Valencia. Habló con los padres y con los psicólogos. Les planteó que podían organizar sesiones de pensamiento creativo con los chicos para resolver retos de la vida real.

“Empezamos un poco a tientas. Era una búsqueda. No sabíamos exactamente qué íbamos a hacer y qué iba a resultar de ello. No encontramos referencias de ningún proyecto parecido”, comenta Martínez-Ros. Pero lo importante no era la meta. Era rodar.

“Organizamos una primera sesión con psicólogos y padres. Queríamos ver las diferencias reales que se producían en el trabajo de los dos grupos. El de las personas con discapacidades y las personas sin discapacidad”, especifica el coach.

Una de las conclusiones que sacó Martínez-Ros de la primera sesión con padres y la primera con chavales es que “las ideas que surgían eran igual de aburridas”. “En esta tesitura de generar ideas eran muy similares. Todos tenían muchos condicionantes en su educación y había que romper esas estructuras”.

Pero ahí estaba el coach con martillo y dinamita. Tenía que desterrar de sus cabezas las ideas preconcebidas y las respuestas previsibles. Entonces ¿qué pasó? “Lo que hay que hacer es que la persona que dirige la sesión genere un ambiente lleno de energía y que los ayude a estimular su creatividad”.

Cuando esto ocurre, el trabajo empieza a dar resultados. Y hay algo en lo que llevan ventaja al común de los mortales. “Estos chavales tienen un grado de empatía elevadísimo. Sitúan el bienestar de las personas por delante de los demás porque es lo que ellos quieren sentir”.

Uno de los retos en los que este grupo ha estado trabajando respondía a una petición real de un cliente del coach. Martínez planteó al grupo, formado actualmente por siete personas, que una línea de productos de viaje (maletas, bolsos…) con escenas turísticas impresas no se vendía bien. ¿Cómo podían hacerlos más atractivos?

La sesión acabó con dos propuestas interesantes. Una, ‘la maleta de los recuerdos’. En vez de que la bolsa llevara imágenes genéricas por fuera, el dueño del producto podría imprimir fotos de sus viajes en el interior. “Así, cada vez que alguien se fuera de viaje, podría recordar otras experiencias”, especifica.

Dos, ‘la maleta-bomba’. “Consistía en imprimir una bomba en el exterior. El resto de pasajeros, al verla, se daría cuenta de que no es real. Pero causaría sensación”.

Esta explosión de ideas funcionan muy bien para las fases iniciales. “Después, hay que trabajarlas”, dice Martínez. Pero la misión está cumplida. Son válidas. “Estas personas tienen verdaderos chispazos de creatividad. Los individuos convencionales reaccionan de una manera y estas personas tienen más chispas. Abren líneas de pensamiento distintas. Si quedaran ahí, no llegarían a nada. Pero después podemos trabajarlas para hacerlas viables y resultan realmente útiles”, explica Guzmán López, psicólogo y reciente fichaje de este proyecto.

Durante este tiempo los sábados por la mañana ha estado consagrado a espolvorear ideas. Los chavales, que tienen edades entre 20 y 30 años, estaban contentos. Los psicólogos también. Pero hubo un momento en que el grupo quería ver sus ideas materializadas.

“Ellos querían hacer algo más además de pensar”, comenta Guzmán López. “Se lo están tomando muy en serio”.

Y otra vez, del dicho al hecho. El próximo mes de mayo un grupo de ONG organizarán una feria en Valencia. “Este grupo tienen su propio stand. Han diseñado los productos (chapas, lienzos…) y se van a encargar de la caja y la promoción”, explica Martínez-Ros. “Los hemos llevado al campo emprendedor”.

El proyecto es experimental pero tiene un fin muy claro. “La idea que subyace detrás de todo esto es intentar vender este servicio para que se convierta en el empleo de estas personas y que tengan acceso a un salario”, asegura Martínez-Ros.
Página Web: http://www.yorokobu.es/discapacitadoscreativos/


viernes, 23 de marzo de 2012

Las señales del cambio

Entrevista al director de Política Social del MIDES, Andrés Scagliola (primera parte)
Andrés Scagliola, director nacional de Política Social del MIDES, contó cuales son las prioridades de su dirección para este año. En esta primera parte, Scagliola enumeró las novedades en materia de adultos mayores y discapacidad.

¿Cuáles son las prioridades de la dirección para el 2012?
Yo diría que el Sistema de Cuidados es la prioridad número uno de nuestra dirección para este año. Pero además hay un desafío que para nosotros es central, a partir de un nuevo esquema de dirección. En este momento convive un equipo central, que sería la Dirección Nacional de Políticas Sociales (DNPS), con dos institutos que tienen su autonomía pero que a su vez pretendemos que formen parte de un equipo más global: el Instituto Nacional del Adulto Mayor -que fue creado mediante la ley 18.617 y entró en funcionamiento el 2 de enero de 2012- y el Programa Nacional de Discapacidad –que dependía directamente del ministro y en 2012 pasó a la órbita de la DNPS-.
Otro desafío es que nuestra función ya no es la ejecución directa sino la rectoría, es decir, trazar líneas estratégicas, tanto de Política Social como de los institutos; trazar ejes de política pública, marcar prioridades y buscar la construcción de una visión compartida con actores, algunos muy próximos al MIDES y otros que no pertenecen al área de las políticas sociales.

¿Qué camino recorrerá el Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis)?
En el caso del Pronadis, creemos que también debe ir hacia la constitución de un Instituto Nacional de la Discapacidad, no entenderlo como un programa tal como vino desde el MSP, sino con un instituto. Consolidar a la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad como ese consejo consultivo del futuro instituto, ya que es una comisión muy amplia que reúne a los distintos actores en la materia. A su vez, también queremos avanzar - aunque estamos más atrasados que en el área de los adultos mayores- en un plan nacional de equiparaciones de oportunidades y derechos para las personas con discapacidad.
Básicamente, lo que queremos lograr es formar dos institutos que consoliden equipos técnicos, que consoliden espacios de articulación y de discusión de la política pública y a su vez que cuenten con un plan a ser implementado, monitoreado y finalmente evaluado.
¿Cuál es la diferencia entre un área o programa y un instituto?
Son varias las diferencias, en primer lugar la responsabilidad de un área es técnica y la responsabilidad de un instituto es política. Es decir, que la evaluación de los resultados que se realice durante estos años va a ser una evaluación política.
Por otro lado, es una señal, igualmente política, el hecho de la transformación hacia un instituto es una señal hacia el resto de los actores y también hacia la sociedad de que vamos hacia una jerarquización de las políticas de envejecimiento y vejez y no meramente de un seguimiento de corte más bien técnico.
Esto se inserta en una propuesta de trabajo que tiene el MIDES que es mirar las políticas sociales según el enfoque del ciclo de vida. Así como el MIDES tiene una dirección como Infamilia, que tiene una mirada más atenta a la infancia y a la adolescencia, así como cuenta con el INJU, que tiene el foco en los jóvenes, de alguna manera el Instituto Nacional de las personas Adultas Mayores completa esa mirada de ciclo de vida, tendiendo a vulnerabilidades especiales.
Es verdad que jurídicamente todos tenemos los mismos derechos, sin embargo, las políticas públicas inciden de diferente manera en cada una de esas poblaciones. La vida, según el tramo en el que estamos, se hace más o menos difícil y nuestros derechos se vulneran más o menos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Para leer despacio y reflexionar en profundidad

Una vida que merezca ser llamada vida

El País (30/10/2011) Publicado en el blog del SID

Hoy voy a hablar de un puñado de guerreros. De héroes y heroínas tenaces y discretos con los que convivimos sin apenas darnos cuenta de que están ahí. Como nuestra sociedad convencional y cobarde nos tiene hambrientos de épica, cuando vamos al cine los ojos nos hacen chiribitas viendo La guerra de las galaxias y otras películas de superhéroes pueriles, pero curiosamente no advertimos que hay batallas mucho más grandiosas y difíciles que se están librando en la puerta de enfrente. De hecho, hacemos todo lo posible por no enterarnos. Estoy hablando de la diversidad funcional; es decir, de aquellas personas que, por razones distintas (discapacidad intelectual, parálisis musculares o cerebrales, etcétera), están de alguna manera limitadas en su funcionamiento. Pero lo verdaderamente trágico es que a esas condiciones físicas, la sociedad añade un encierro mucho más difícil de superar: el aislamiento total de la persona, su desaparición de nuestra vida. No queremos ni cruzarnos con ellos. Ah, cuánto nos incomoda la visión de un tetrapléjico, y aún peor la de un paralítico cerebral. Con falsa compasión, con paternalista condescendencia, si topamos con alguien así en un sitio público, solemos mantener la línea de nuestra mirada por encima de la silla de ruedas, como si no estuvieran. Es fácil hacerlo. Quedan por debajo.


"Yo soy una persona con diversidad funcional, concretamente tetraplejia, y lo que verdaderamente sufro es la continua discriminación, bien sea tosca o sutil, a la que nos somete la sociedad. Hoy por hoy vivo en mi casa, sujeto a un arresto domiciliario (con la ayuda a domicilio que me proporciona la Ley de Dependencia), como paso previo a un encarcelamiento mayor: la residencia". Esto me lo dijo un lector en una carta hace algunos meses. Se llama Miguel Rueda y es uno de los guerreros a los que me refería. Miguel, que incluso rechaza que se use, como yo estoy haciendo, el adjetivo "heroico" ("somos considerados héroes o parias y nosotros sólo queremos ser personas"), pertenece al Foro de Vida Independiente, que lucha por una existencia no segregada y no encerrada para la gente con limitaciones funcionales. Por una vida con igualdad de oportunidades.


Porque esa vida es posible. Las personas con este tipo de problemas son capaces de construirse una existencia independiente y digna, siempre y cuando la sociedad no les aparque en esas tétricas cárceles terminales que muy a menudo son las residencias (por cierto: en los últimos tres años, dieciséis asilados han perdido la vida en España a manos de sus cuidadores, por asesinato o por descuido homicida). Te voy a hablar de algunos casos: de Sandra Mosquera Paredes, que tiene parálisis cerebral y que, a fuerza de disciplina, heroica entereza y prodigioso empeño, ha conseguido salir de la silla de ruedas, caminar y ser casi totalmente autónoma. Con poco más de veinte años, está terminando de estudiar su segunda carrera en la Universidad de La Coruña (Educación Social y Psicopedagogía). Hay un relato estremecedor de Sandra titulado Una vida diferente en el que narra su lucha: en ocasiones, explica el cuento, la niña sólo quería morirse. Pero en otros momentos "veía la parálisis cerebral como un gran don, y, aunque parezca mentira, se lo pensaría mucho si le propusieran volver atrás: nacer normal y no recordar nada de lo que había aprendido". Sandra escribió esto con dieciséis años: son guerreros precoces. No tienen más remedio.


Las mismas limitaciones físicas muestra María Pilar Martínez Barca, de 49 años. María Pilar no ha podido abandonar la silla de ruedas, pero sin levantarse de ella se ha hecho doctora en Filología Hispánica, poeta con una amplísima obra publicada, crítica literaria, colaboradora habitual en la prensa aragonesa (es de Zaragoza) y nacional. Ahora está escribiendo su primera novela, de la que he podido leer apenas una pizca: es un texto magnífico. También José Fortuny, de quien ya he hablado varias veces, es un escritor impresionante. José tiene una enfermedad degenerativa, atrofia muscular espinal, que lo está paralizando poco a poco (tiene que escribir con un programa de voz). Hace años publicó un libro deslumbrante en el que cuenta su pelea sobrehumana (Diálogos con Áxel, Ediciones de la Tempestad/Círculo de Lectores, Barcelona) y acaba de terminar su primera novela, una sátira terrible y divertida, para la que está buscando editor.


Hay muchos guerreros más, héroes anónimos capaces de proezas increíbles siempre que la sociedad no se lo impida aplicándoles una política asistencialista próxima al campo de concentración. Una lectora, Rita Álvarez, directora de un Centro de Diversidad Funcional en Tenerife, me cuenta que sus campeones, como ella los llama, y desde luego lo son, han constituido una asociación llamada ASLA (Asociación sin Límites de Accesibilidad) que está elaborando un inventario de las barreras de accesibilidad para la discapacidad intelectual, y que reclaman tutores de empleo y pisos en alquiler compartidos. Reclaman, en fin, una vida que merezca ser llamada vida. No es una utopía: pueden tenerla. Pero, para conseguirlo, lo primero que tenemos que hacer es atrevernos a mirarlos.

domingo, 31 de julio de 2011

Servicio de Información sobre Discapacidad - SID

El sitio es un servicio dependiente de la Universidad de Salamanca. Contiene mucha información sobre los avances y las dificultades de la legislación de la Comunidad Europea sobre Discapacidad. También contiene información sobre bibliografía y otros sitios relacionados con las discapacidades. Aquí les dejo el enlace para tener acceso a este sitio: sid.usal.es/

martes, 29 de marzo de 2011

Medir la calidad de vida (informe del SID)

El Norte de Castilla (28/03/2011)

El grupo de Investigación Interuniversitario en que participan Benito Arias y Laura E. Gómez, del Departamento de Psicología de la UVA, junto a Miguel Ángel Verdugo, catedrático de la Universidad de Salamanca y director del Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO), y Robert L. Schalock, profesor emérito de la Universidad de Nebraska y Doctor Honoris Causa por la USAL, cuenta con una extensa tradición investigadora en el ámbito de la discapacidad y de otros colectivos en riesgo de exclusión social.

El grupo de investigación ha desarrollado un instrumento, la Escala GENCAT, para evaluar de modo objetivo la calidad de vida de los usuarios de servicios sociales mediante el modelo conceptual propuesto por Schalock y Verdugo, en el que la calidad de vida se entiende compuesta por ocho dimensiones fundamentales que se relacionan entre sí: bienestar emocional, bienestar físico, bienestar material, desarrollo personal, autodeterminación, inclusión social, relaciones interpersonales y derechos. Para completar las escalas y obtener la información, contaron con el apoyo de más de 600 profesionales que trabajaban en la atención a estos colectivos.

Hemos encontrado que hay tres dimensiones de las ocho donde los resultados son muy altos: bienestar material (es decir, que las personas tengan cubiertas las necesidades vitales básicas, que dispongan de vivienda y trabajo adecuados...), bienestar físico (tener cubiertas las necesidades de salud, hábitos de alimentación saludables, acceso a ayudas técnicas...) y derechos (respeto al derecho a la intimidad, a manejar su propio dinero, a ser considerado como el resto de las personas...), pero no es extraño que sean las más altas dado que vivimos en un país (España) donde la satisfacción de estas necesidades está garantizada», explica Benito Arias a la hora de abordar las conclusiones de este trabajo.

Por el contrario, las dos más bajas son el desarrollo personal (las oportunidades que tiene la persona para desarrollar su capacidades, habilidades e iniciativas, así como la posibilidad de aprender distintas cosas, tener conocimientos y realizarse personalmente) y la inclusión social (hasta qué punto una persona es aceptada socialmente como parte activa e integrada en la sociedad y cuenta con el apoyo de los demás), mientras el resto de las dimensiones están «razonablemente bien».

Este equipo de investigación ha recibido reconocimientos, como el Primer Premio AMPANS, en 2009, otorgado en Cataluña por un trabajo sobre el amor y el bienestar emocional en las personas con discapacidad intelectual, un estudio pionero en España en el que ha tratado de desvelar cómo vive las relaciones afectivas este colectivo al que muchas veces se le niega este derecho.

Para ello han escogido una muestra de 411 personas con discapacidad intelectual y se les ha preguntado por estas cuestiones. Y de la misma forma que la calidad de vida tiene ocho dimensiones, el amor tiene tres, de acuerdo con los modelos teóricos que cuentan con más aceptación en la comunidad científica: la pasión, la intimidad y el compromiso. Y las personas con discapacidad intelectual también se enamoran, tienen pasión... pero obtienen puntuaciones significativamente más bajas en compromiso, es decir, no pueden comprometerse a permanecer toda la vida junto a su pareja, ni a afrontar proyectos en común, pero no por una razón intrínseca, sino por razones ambientales, porque no manejan su vida de forma autónoma y libre.

Están con frecuencia sometidos a la presión familiar, que ejerce una sobreprotección excesiva, «cuando debería darse mayor permisividad siempre que estuvieran convenientemente asesorados y participaran en programas estructurados», subraya Arias. Este mismo estudio se está extrapolando a diversos países de Hispanoamérica, ya que hay factores culturales y religiosos diferenciadores entre ambas zonas, probablemente más negativos que en España, como están poniendo de manifiesto diversos estudios transculturales.

Conducta adaptativa Dado que la discapacidad intelectual se define por un funcionamiento intelectual y una conducta adaptativa deficiente, el grupo está abordando actualmente, junto con Patricia Navas (miembro del INICO), el desarrollo de una escala de evaluación de la conducta adaptativa (habilidades prácticas, habilidades sociales y habilidades conceptuales) para las personas con discapacidad intelectual, en colaboración con la Asociación Americana sobre Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD). Hasta ahora, se están evaluando estos aspectos con métodos obsoletos, y de ahí que el grupo de investigación esté desarrollando una escala para evaluar de forma rigurosa y precisa estas tres clases de habilidades que necesitan las personas para desenvolverse y adaptarse a la sociedad.

Otra de sus líneas de investigación se ha centrado en los últimos años en la evaluación del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) en niños, dada la actual preocupación que existe en relación con el diagnóstico (según Arias, el trastorno está sobrediagnosticado en una proporción no desdeñable de casos). «Nosotros lo que hacemos es calibrar los instrumentos utilizados hasta este momento para ver dónde fallan y corregir esos desequilibrios de modo que se pueda evaluar de forma más rigurosa el trastorno». El uso de métodos de evaluación tradicionales (basados esencialmente en entrevistas con los padres) lleva probablemente al diagnóstico de falsos positivos, es decir, niños diagnosticados de TDAH sin tener el trastorno, lo que puede conducir a una prescripción inadecuada de tratamiento farmacológico.

En esta línea de investigación, el grupo también está interesado en detectar marcadores precoces de hiperactividad. De ahí que, mientras el TDAH se diagnostica a partir de los 6 años, estén trabajando con niños de 4 y 5 años para ver si presentan algún síntoma que pueda predecir el desarrollo futuro del trastorno: «Sería bueno porque se podrían poner en marcha programas de prevención».

lunes, 28 de marzo de 2011

Nace la primera web que responde a las dudas de los padres que esperan un hijo con síndrome de Down

Nota de prensa (23/03/2011)

Tristeza, negación, rabia, frustración e incluso depresión. Estos son algunos de los sentimientos que reconocen haber tenido los padres al saber que su hijo va a nacer con síndrome de Down. Para apoyar a las familias en en esos primeros momentos de incertidumbre y preocupación, DOWN ESPAÑA, en colaboración con FUNDACIÓN MAPFRE, lanza www.mihijodown.com, la primera web que da una respuesta integral a las inquietudes de los padres de niños con esta discapacidad.

“Al saberlo buscas rápidamente en Internet. Lees de todo, cosas contradictorias, tanta información te sobrepasa y acabas con más dudas que al principio”, nos contaba Juan de Almería. “Todo lo que leía me provocaba un vértigo enorme, no sabía si mi hijo podría llegar a tener una vida normal. Llegué a plantearme no continuar con mi embarazo”, explicaba Lucía, madre de una niña que hoy tiene 8 años, acude al colegio con sus hermanos y disfruta de una buena salud.

Según estimaciones de DOWN ESPAÑA, aproximadamente 9 de cada 10 familias deciden interrumpir el embarazo cuando el diagnóstico revela que el niño tiene síndrome de Down. En muchas ocasiones, esta decisión viene motivada por el miedo y el desconocimiento de las capacidades de estos niños, por no haber tenido contacto con personas con esta discapacidad o no haber acudido a asociaciones que les podrían haber apoyado y asesorado en este momento decisivo para sus vidas.

Por ello, www.mihijodown.com, desde una óptica positiva, da a conocer a los padres el gran potencial de estos niños, su capacidad de aprendizaje y las enormes posibilidades que tienen de ser personas autónomas en el futuro, si cuentan con los debidos apoyos.

Para realizar esta página web, DOWN ESPAÑA entrevistó a multitud de familias con el objetivo de detectar cuáles habían sido los principales problemas con los que se habían encontrado en esta etapa: falta de información, de sensibilidad al comunicar la noticia, de orientación para saber qué hacer tras el nacimiento del niño, dudas acerca de problemas médicos, cuestiones legales, frialdad en el entorno familiar… En definitiva, multitud de cuestiones que generan un enorme estrés a los padres.

En www.mihijodown.com, las familias podrán encontrar toda la información que necesitan de forma rápida y asequible, clasificada según la edad de los niños y por áreas de interés. Pero quizás una de sus mayores utilidades sea la posibilidad de consultar a expertos en todos los asuntos relacionados con el crecimiento y desarrollo de los niños con síndrome de Down en sus primeros años. Asimismo la página ofrece enlaces de interés, recursos, documentos y publicaciones imprescindibles, ofreciendo a los padres un lugar de referencia y confianza en internet, durante los primeros años y hasta la etapa de adolescencia de sus hijos.

Tener una discapacidad y un trabajo no es misión imposible

INTERESANTE  Tomado del Servicio de Información sobre Discapacidad (España).
Para aprender, tomar ideas útiles para aplicar aquí, visualizar lo que puede hacerse, aunque falte mucho camino por andar...

El Imparcial (26/03/2011)

El grado de inclusión en la sociedad y en el mercado laboral del alumnado que presenta necesidades educativas especiales derivadas de su discapacidad es uno de los principales retos para administraciones y familiares. La relación entre educación y trabajo está clara para la presidenta de la Comisión de Educación del CERMI, Mari Luz Sanz, que afirma que "cuanta más formación, más fácil es su inclusión en el mercado laboral ordinario".

El Ministerio de Educación, en colaboración con las comunidades autónomas y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), trabaja en un plan de educación inclusiva para los alumnos que presentan necesidades educativas especiales derivadas de su discapacidad con el objetivo de normalizar el grado de inclusión en la sociedad y en el mercado laboral a este alumnado.

“La transición de la educación al mundo laboral es el principal problema con el que se encuentran los discapacitados”, aseguran desde el ministerio, que añade que “aun así, el grado de inclusión en nuestras aulas es de cerca del 80 por ciento”, aunque se insiste en que “la sociedad tiene que hacer todo lo posible para favorecer la normalidad”.

En este sentido, la presidenta de la Comisión de Educación del CERMI, Mari Luz Sanz, ha señalado a EL IMPARCIAL que hay una correlación entre el nivel educativo al que el alumno ha llegado y el trabajo al que se opta: “Cuanta más formación tienen, más fácil es su acceso al mercado laboral ordinario”. Por ello, tiene claro que “la educación es primordial en la inclusión laboral de personas con discapacidad”.

Añade que los empresarios, aunque cuentan con ayudas o convenios a la hora de contratar discapacitados, creen que “el nivel de educación es importantísimo” y aclara que “hay unos porcentajes altos de empleo protegido, pero muy bajo de empleos ordinarios”.

Por otra parte, Sanz explica que “se ha conseguido que en algunas administraciones haya un cupo para personas con discapacidad intelectual”, en las que les hacen las pruebas específicas para las tareas que van a realizar, pero sigue siendo una dificultad añadida la necesidad de aprobar una oposición para acceder a plazas de la administración.

¿Qué se entiende por necesidades educativas especiales?
Por otra parte, tanto desde el CERMI como desde el Ministerio se quiere dejar claro que no se debe hablar de “educación especial” sino de “necesidades educativas especiales derivadas de su discapacidad” y explican que se entiende por alumnado que presenta estas necesidades a aquel que necesita unos apoyos específicos para poder seguir el currículum en igualdad de condiciones que el resto de sus compañeros. Es decir, necesitan una forma de trabajar diferente para alcanzar los objetivos que marcan a los niños en el colegio.

Las discapacidades más habituales en los chicos que necesitan este tipo de educación son las físicas, las psíquicas (discapacidades intelectuales, autismo…) y las sensoriales (ceguera, sordera…). En este sentido, los físicos, por causas derivadas de su deficiencia pueden tener algún periodo en el que no pueden ir al colegio, por lo que también es necesario adaptarse adaptarse.

Según datos aportados por el Ministerio de Educación, en el curso 2008-09, estaban escolarizados 138.817 alumnos que presentaban necesidades educativas especiales, de los cuales 107.998 (78 por ciento) se encontraban en centros ordinarios y 30.819 en centros de educación especial.

Problemas en el colegio
Al respecto, la presidenta de la Comisión de Educación del CERMI recuerda que uno de los problemas con que se encuentran estos alumnos en el colegio es la falta de “concienciación del profesorado y del alumnado acerca del respeto al diferente” y añade que “hace falta un poco más de compromiso y sensibilización por parte de los centros para intentar integrarlos, o mejor incluirlos, que sean uno más”.

Por eso, explica Mari Luz Sanz, uno de los retos más inmediatos que se deben afrontar en este tipo de educación en España es “una inclusión real, porque los informes en general son muy buenos, sobre todo en las consejerías, pero luego hablas caso por caso y muchas cosas no se hacen bien y no se están poniendo los recursos necesarios”.

Afirma también que las metodologías en educación muchas veces no son las más adecuadas para trabajar con niños con discapacidad: “Es necesaria una renovación pedagógica”. En este sentido, insiste en que “los profesionales tienen que seguir formándose continuamente y entender que estos niños no son de los especialistas, sino del aula”. “Hay que comprometerse con la educación de esos niños como con todos”, matiza.

Más preparación del profesorado
“Otra cosa —añade Sanz— es que a todos los padres nos gustaría que el profesorado (el de aula, no el especializado) estuviera más preparado o que hubiera más recursos para que esos niños estén incluidos en el aula, en las actividades extraescolares o en las excursiones”.

Insiste en que les gustaría que “el profesor de aula, que es el que más tiempo va a estar con él, estuviera más preparado en el trabajo con niños con discapacidad y que se tomara este trabajo como un reto en vez de como un castigo”. Aclara que esto último sucede por desconocimiento, no por falta de interés, y que tampoco es en todos los profesores.

Becas y ayudas
Del mismo modo, entre los retos, se reclama siempre una mejora en las becas, ya que “siempre hay un sobrecoste para las familias”, que saben que cuanto más hacen mejores resultados obtienen. Desde el CERMI señalan que, aunque todo depende la comunidad autónoma en la que se viva, porque las competencias en materia de educación están transferidas, “en principio, sí se hace lo mínimo que se debe de hacer”.

Al respecto, en el Ministerio de Educación explican que tienen convocadas ayudas para cada curso escolar, así como subvenciones y premios con los que, de alguna forma, ayudar a los padres en la tarea.

Cambio de mentalidad
También “es necesario que la sociedad cambie la mentalidad”. Así, la responsable de la Comisión de Educación del CERMI concluye explicando: “Siempre nos parece todo muy bien cuando a nuestro lado no hay un niño con discapacidad, pero cuando sí está empezamos a plantearnos si irá en detrimento de la educación de nuestro hijo, si serán menos exigentes, cuando en verdad no tiene nada que ver una cosa con la otra. Muchas veces enriquece más que entorpece. Igual va más lenta el aula, pero se aprenden otros valores que son mucho más importantes para vivir y para estar en la sociedad”.

miércoles, 23 de marzo de 2011

http://sid.usal.es/noticias/discapacidad/38391/1-1/la-diabetes-tipo-2-es-una-consecuencia-de-la-tecnologia.aspx
Pincha en este enlace para leer el artículo. Dado la alta incidencia de la diabetes en nuestro país, esta información puede ser importante para la prevención.